
Tenía expectativas ligeramente más altas considerando a los actores, pero al menos no tardé en comprender lo que me esperaba. El drama comenzó con una impresión negativa. El primer tercio de la historia transcurrió en el pasado, ofreciendo una historia de origen increíblemente aburrida y genérica de los personajes principales, comenzando con sus padres y avanzando a través de su nacimiento, infancia temprana y adolescencia. Estos personajes resultaron ser lo peor de la historia, totalmente desagradables, tanto los personajes como los actores que los interpretaron. La situación no mejoró con la presentación de sus versiones adultas. El romance y el triángulo amoroso fueron despreciables, llenos de autocompasión, motivaciones cursis y una serie de jóvenes quejumbrosos. Una sugerencia audaz: ¿por qué no tomar la trama desde el inicio del episodio 39 y llevarla por otro camino? Expandirla con otras 20 entregas, eliminar el romance, y que la protagonista femenina sea la emperatriz de su nación, conquistando países vecinos.
