
Es una obra de arte muy conmovedora y emocional. Aborda temas personales y subjetivos, lo que dificulta su valoración, como el significado de la vida, el propósito de la muerte y lo que implica el sacrificio.
Objetivamente, la serie es sobresaliente en cuanto a sus valores de producción. La animación es fluida y los paisajes son nítidos, con un contraste y saturación muy agradables. La música es emotiva, pero no exageradamente dramática, y la historia te guía hacia las respuestas en lugar de dártelas directamente. El ritmo constante permite disfrutar de la serie sin sentir prisa.

La historia se narra desde la perspectiva de Fushi, un ser inmortal que es nuevo en el mundo, sin conocimiento de quién es, de dónde viene ni del significado de su vida. Decide seguir los objetivos de quienes conoce, con la esperanza de aprender qué es la vida, aunque, sin que Fushi lo sepa, hay amenazas en este mundo que lo guiarán hacia esa respuesta.
La forma en que la serie retrata el sacrificio y la pérdida está ejecutada magistralmente. Si los temas resuenan en ti, prometo que será una **experiencia verdaderamente única** que te acompañará durante mucho tiempo.
