
La idea de un multiverso donde la colapso de la función de onda no hace inaccesibles otras fluctuaciones cuánticas, como la conocida "Teoría de los Muchos Mundos" o la visión de Laura Mersini-Houghton, resulta intrigante. Parece como si la historia, con sus diferentes versiones, trascendiera la obra original, admirándola bien. Los detalles, los escenarios, los personajes. Como lector de joven, me interesaban especialmente las historias retorcidas de Philip K. Dick, aquellas con bichos... No recuerdo con exactitud cuántos, cuarenta años atrás. Heinlein o Le Guin, *The Stars My Destination*, la saga de los Heechee, Dorsai, incluso las "space operas" de estilo clásico de EE Doc Smith y Clifford Simak, parecían ofrecer una visión más clara. Se han producido numerosas adaptaciones cinematográficas y televisivas, y es difícil elegir la "mejor".
No soy particularmente fan de la literatura distópica o de series de televisión convencionales, pero esta obra presenta indudables elementos utópicos, con aspectos como el arte, la decadencia, el sufrimiento y la resiliencia, la vida en su máxima expresión. Está presente el amor, y el heroísmo inherente a cada niño.

Este trabajo, con su dirección, producción, excelentes actuaciones y buen ritmo, constituye un buen conjunto, elevando el nivel y cumpliendo nuestras expectativas. Por motivos personales, suelo esperar un desenlace, o al menos dos secuencias, y evitar la influencia de trailers y críticas. Lo disfruté en una oportunidad oportuna. Mejor tarde que nunca.
Fue un placer seguir, seguidas, tres temporadas de *The Man in the High Castle*. Felicidades al equipo.

Honrado, con reverencia.
