El programa *The Grand Tour* se presentó con gran bombo y, al principio, me resultó muy entretenido, pero desafortunadamente, con el paso del tiempo se ha vuelto más infantil y abiertamente ridículo. Sabemos que nunca se ha tratado realmente de los coches, pero ahora estos casi se han olvidado, reemplazados por los egos de los presentadores. La cuarta temporada, en barcos en Camboya, es embarazosa y tendré que obligarme a verla completa. Quizás la química entre el trío ha desaparecido porque ya no es divertido.
