La serie necesita cuatro o cinco episodios para establecerse, pero una vez que todos los personajes encuentran su lugar y Simon Baker se siente cómodo interpretando a Jane, te sumerges por completo en este mundo. Los juegos mentales que Jane ejecuta son intrigantes, el tema recurrente de Red John mantiene en vilo y la incertidumbre sobre las intenciones de Jane añade una tensión perfecta. Lamentablemente, la expansión y revelación de Red John en las últimas temporadas diluyen algo la calidad de la serie.
