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El verano en que Hikaru murió

Crítica de usuario para El verano en que Hikaru murió

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El verano en que Hikaru murió

Los subtextos *queer* son fascinantes, y estoy completamente prendado de todo ello. Lo que realmente me impactó de esta serie es cómo se apoya con tanta confianza en la tensión entre la intimidad personal y el horror sobrenatural. Las dinámicas de las relaciones nunca se sienten como un mero adorno; están integradas en la atmósfera inquietante y hacen que las partes más escalofriantes tengan un impacto mucho mayor.

Dicho esto, el ritmo puede ser un arma de doble filo. La primera temporada avanza despacio, a veces demasiado, dejando muchas preguntas sin respuesta. En lugar de aclarar la ambientación (el *lore*), la serie añade más misterios, lo cual es intrigante, pero también algo frustrante cuando uno anhela una recompensa más directa. Sin embargo, la forma en que la narrativa se detiene en ciertos momentos hace que las secuencias de terror resalten aún más; se sienten como rupturas en lo que de otro modo sería una neblina veraniega pausada.

El aspecto de terror en sí mismo es fantástico. Desearía especialmente que mostraran más de las impurezas, porque cada atisbo era visualmente impactante y le daba a la historia un peso más visceral. También es impresionante lo arraigada que se siente la serie a pesar de su premisa sobrenatural. El uso de escenarios de la vida real y pequeños detalles cotidianos añade una cualidad casi documental que hace que los momentos inquietantes aterricen con fuerza extra. Esta atención al realismo se mezcla perfectamente con lo extraño y ayuda a forjar una identidad única para el anime.

Puntuación: 9 (4.5) – genial, pero no perfecto.

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