La serie me atrapó desde el principio, sabiendo que podríamos esperar algo bueno con Billy Bob Thornton como protagonista. No decepciona como un abogado en decadencia, enfrentándose a una gran corporación y a su antiguo bufete, el cual él mismo fundó.
Disfruté especialmente las escenas en el juzgado, la atención al detalle y sus relaciones con su variopinto grupo de colaboradores y adversarios.
Realmente hizo del personaje de Billy algo propio, con mucha determinación y un carácter lacónico.
Sin embargo, la segunda temporada se salió mucho del camino y derivó hacia territorio de telenovela de cárteles de drogas, con muy poco drama judicial. Fue muy decepcionante y espero que los guionistas devuelvan la trama a donde pertenece, al menos a un juzgado.
