
La serie combina elementos de "Los Dukes de Hazzard", "Sobrenatural" y "Posesión infernal" en una propuesta inusual.
Kevin Bacon demuestra su talento interpretando a un Bondsman (esencialmente, un cazarrecompensas con vínculos criminales) del sur de Estados Unidos, un personaje duro, rústico, con defectos personales y resucitado para cazar demonios y devolverlos al infierno.

Los personajes son predecibles, pero están bien desarrollados, lo que añade interés a esta serie, a veces, bastante intensa. Cuando me refiero a intensa, me refiero a que puede ser violenta y, en ocasiones, hasta excesiva. Advertencia para aquellos que prefieren un horror más moderado. No obstante, no llega al extremo de la franquicia "Posesión infernal", que es más sangrienta.
La trama es sólida, aunque se siente que se apoya demasiado en ideas de otras series exitosas para su inspiración. Esto no es necesariamente algo negativo, pero puede provocar una sensación de déjà vu en ciertos momentos.

En resumen, hay más aspectos positivos que negativos. La elección del reparto es excelente, los personajes están bien definidos y la trama es atractiva, aunque no completamente original. Vale la pena echarle un vistazo.
