El programa intenta demasiado forzar una imagen provocadora y termina siendo incómodo. La protagonista aparenta tener 17 o 18 años, pero se ve apenas con 14. El supuesto psicópata parece un tipo ingenuo y un asesino en potencia cuya madurez aún no ha llegado.
Es como si la investigación sobre enfermedades mentales se hubiera basado en los comportamientos más inapropiados, intentando mezclarlos a todos en dos personajes.
Además, el ritmo al que hablan es tan lento que, incluso viéndolo a doble velocidad, sigue pareciendo pausado. Después de dos episodios, han ocurrido cosas, pero de forma lenta, como si estuviera en cámara lenta.
Es un completo aburrimiento.
