
Realmente debería haberme dado cuenta de que no debía acercarme a nada que llevara el nombre de la BBC, pero como me gusta Russell Tovey, eché un vistazo y me arrepentí enseguida.
Esta obra desprende no solo la habitual tontería sobre la Diversidad, Equidad e Inclusión (DEI) que he llegado a esperar del Reino Unido, sino también una cierta pomposidad sin fundamento, como si el Reino Unido aún significara algo "prominente" en el escenario mundial. Basta con decir que la política de identidad hipócrita y demasiado emotiva, combinada con un toque de autocomplacencia británica y una banda sonora verdaderamente irritante, me puso rápidamente de mal humor.

La forma en que el personaje de Tovey parece pasar el tiempo siendo "minimizado", como si no existieran modelos a seguir masculinos fuertes, tampoco ayuda. En cuanto a la historia, remite a la ciencia ficción de los años cincuenta/sesenta, sobre monstruos marinos anfibios, así que ni siquiera eso es muy original. Oh, pero ahora han evolucionado para que ya no sean "diablos marinos", sino que, hilarantemente, son "Homo Aqua". Sí, claro. ¡Intentaré no reír demasiado fuerte!
Los pocos puntos a favor incluyen la actuación decente, la cinematografía y los efectos de criaturas, que al menos son interesantes.

En resumen, que la BBC nos dé una lección es francamente absurdo. El gobierno del Reino Unido, que les paga, ha estado en la cama con gente como Israel, así que pensaba que no era un baluarte moral. En cuanto al resto, la historia está bien, pero está tan sobreescrita con señalar con el dedo moralista, que no deja nada que gustar. Para mí, es un rotundo no.
NOTA: De vez en cuando, cuando no seguir el cúmulo de la DEI de "cualquier perspectiva que te guste, siempre y cuando sea la nuestra", puedo ser objeto de *trolling* (¡sí, la gente tiene tiempo para *trollear* en reseñas de películas/televisión en línea, quién lo iba a pensar!). Supongo que, de alguna manera extraña, podría decirse que es una afirmación involuntaria, si no un cumplido. Basta decir que tengo fe en mis críticas y hago mi mejor esfuerzo por ser justo, aunque no necesariamente totalmente imparcial.
