El elenco es sólido y el thriller criminal intrigante, pero, como suele ocurrir, se ve empañado por la tediosa carga de mensajes DEI. Para empezar por los aspectos positivos: el entorno galés, con un pueblo asediado por el aumento del nivel del mar, resulta algo único. El drama criminal, que aborda dos asesinatos de niños sin resolver, es profundamente inquietante y está lleno de giros. La actuación, igualmente de calidad, ofrece personajes bien desarrollados y frecuentemente imperfectos. La pega es que ahora resulta completamente predecible. La necesidad incesante de imponer mensajes DEI al espectador. Personalmente lo encuentro francamente tedioso y sin sentido. En resumen, podría haber sido una serie magnífica, pero se ve arruinada hasta cierto punto por la obligación de inyectar narrativas "woke" en lo que debe ser entretenimiento. Es un programa decente.
