
La serie habría sido mucho más agradable si no fuera por una corriente, a veces, de un marcado y conservador sentido del corrección política.
La querida y de clase trabajadora Vera no es del todo lo que parece. A pesar de sus pretensiones de ser una persona sencilla, sirve como vehículo para una retórica a menudo bastante evidente a favor del *statu quo*.

En una ocasión, reprende a dos jóvenes con problemas económicos por subarrendar ilegalmente su piso. Vera opina sobre la necesidad de que el fisco reciba lo que le corresponde, ignorando la pobreza extrema en el Reino Unido y el increíble despilfarro de dinero público, por ejemplo, en gastos militares.
En el aspecto positivo, la serie está producida de forma competente y cuenta con interpretaciones sólidas. Las historias son del tipo habitual de drama criminal británico. Nada especialmente destacable, pero es moderadamente entretenida.

En resumen, "Vera" habría funcionado mucho mejor sin ese adular al *statu quo*, pero aún ofrece suficientes elementos para representar una opción razonable.
