
"Wake" ("Vaka") es de esas series escandinavas que uno espera que lleve a algún lugar interesante, pero no lo hace.
La historia gira en torno a un brote de una contagio muy agresivo que, como resulta, es consecuencia de las acciones de una compañía farmacéutica que termina contaminando el suministro de agua potable. Las personas desarrollan anillos rojos alrededor de los ojos y no pueden dormir, lo que lleva a una muerte a menudo dramática y horrible.

Suena lo suficientemente interesante, pero un cambio constante en los roles de los personajes principales, una falta de dirección general y una cierta postura política que busca ser progresista le restan potencial. Abandoné la serie después de ver entre el 60 y el 70%.
Entre los aspectos positivos se encuentran una premisa intrigante, una buena actuación y algunas escenas dramáticas mientras el virus se extiende.

En resumen, es una serie decepcionante que necesitaba hacer más para ser realmente atractiva. Como mucho, es una visión moderada.
